Romeo y Julieta en el estrecho de Gibraltar


En una época en que la inmigración ilegal es noticia casi a diario, en que semana tras semana llegan cayucos a las costas españolas, es bueno echar la vista atrás y buscar algunas respuestas. Quizás una buena opción, aunque sea a través de la literatura es Ramito de hierbabuena (Plaza & Janés, 2001). La ficción y la realidad se mezclan la que ha sido la primera novela española que aborda el fenómeno de la inmigración clandestina en ese país. La historia de Maimuna y Habib no es real, pero podría serlo: un amor truncado en las traicioneras aguas que separan África de Europa, en busca de un futuro mejor en el viejo continente. Por desgracia, hay que buscar en las bibliotecas o en mercados de segunda mano, porque se encuentra descatalogado, pero la búsqueda vale la pena…

La historia
A partir de las investigaciones policiales de los asesinatos de unas jóvenes marroquíes en España, el lector conocerá el amor de la joven pareja. La pasión entre los dos amantes, como tantas otras veces, se quiebra cuando la muchacha debe casarse con un hombre mayor que ella, al que no ama, pero que asegura el patrimonio de la familia. Mentiras y engaños, que se acaban descubriendo y hacen que la llama de la pasión vuelva a encenderse entre Habib y Maimuna (a la que cariñosamente llama  ‘ramito de hierbabuena’ –takebitnanaa).
El chico se debate entre la posibilidad de un futuro mejor lejos de su país y su recelo hacia esa sociedad que se presenta como la solución a los problemas económicos de su familia. Como le sucede a buena parte de los jóvenes del Maghreb, Habib decide emprender su viaje hacia Europa, en busca de estabilidad económica, no sin antes haber trabajado en negocios de dudosa legalidad. Ya en España, su reencuentro con Maimuna sólo depende de una gran suma de dinero para cruzar el estrecho de Gibraltar. Para conseguirlo, la muchacha tendrá que sufrir un entorno hostil y numerosas circunstancias adversas, pero su amor por Habib le ayudará a superar todas las dificultades y emprender, por fin, el viaje rumbo a Andalucía. La mañana anterior al viaje, recibe la llamada de su amado: “En cualquier caso ir a su encuentro nada más llegar a tierra, sin entreteneros para nada. Son dos marroquíes que llevan una furgoneta blanca. Ellos saben vuestros nombres. Si por alguna circunstancia no los encontraseis, que no se os ocurra hacer autostop, pues os descubrirían enseguida. Ocultaos en algún sitio y esperad a que sea de día […] Que tengáis mucha suerte, cariño. Y ten mucho cuidado, takebitnanaa. Hasta dentro de unas horas, mi vida”. Pero tras esas horas, Habib no encontrará nada más que el cuerpo sin vida de Maimuna, arrastrado por las olas del mar Mediterráneo. Todo por culpa de una consecuencia fatal a poca distancia de su sueño: un futuro mejor en compañía de su amado. Una vez más, las traicioneras aguas del estrecho truncan una historia humana de supervivencia, de resistencia, pero sobre todo, una bella historia de amor.
Hablamos de una novela, de una historia de ficción, si bien el autor se ha basado en la dramática realidad que se vive a diario en ambos lados del estrecho de Gibraltar. Cientos de jóvenes que deciden arriesgar sus ahorros, sus pertenencias e incluso su vida en busca del ‘sueño europeo’. Esta  situación sirvió como argumento a Gerardo Muñoz Lorente, que quedó muy impactado tras la aparición de unas fotografías de una joven marroquí en las playas de Tarifa (Cádiz).
La historia de amor entre Habib y Maimuna no es más que una excusa para contar un fenómeno cada vez más presente en la sociedad española: la inmigración clandestina. “Vosotras sois marroquíes, queridas. Y a los españoles les resultará muy fácil identificaros como tales. De modo que, si os pillan, aunque no llevéis documentación, tened por seguro que os expulsarán enseguida. Os traerán de vuelta y vuestro esfuerzo no habrá servido para nada”, reza uno de los fragmentos de la obra.

El autor
Muñoz conoce bien esa realidad. Nació en Melilla en 1955, donde pasó gran parte de su juventud. Hombre comprometido con la libertad, la justicia social y el progreso, compartió durante años su vocación literaria con una activa vida política. En 1981 se trasladó a Alicante, ciudad en la que fijó su residencia. Afiliado al partido Centro Democrático Social (CDS) fue diputado en las Cortes Valencianas a finales de los años ochenta y principios de los noventa. Por aquella época fue elegido presidente de su partido en la Comunidad Valenciana. En la actualidad está afiliado al Partido Socialista Obrero Español (PSOE).
Desde que se publicara su primera novela en 1987, El fantasma de Lucentum (Acervo), siempre ha recibido buenas críticas en España. Durante este tiempo su obra se ha completado con novelas cortas, relatos, ensayos, diccionarios y novelas. Entre sus novelas destaca la trilogía  La plica de Balbino el Viejo (Equipo Sirius, 2003), A la cuna del sol divino (Editorial Club Universitario, 2002), El Rosario de Mahoma (Equipo Sirius, 2004), La semilla de la Dama Negra (Equipo Sirius, 2005), Asesinato en Molívell (Equipo Sirius, 2006) o Refugio de libertad (Equipo Sirius, 2006). Los escritos sobre la inmigración y el mundo árabo-musulmán no acaban en Ramito de hierbabuena. Gerardo Muñoz ha publicado dos ensayos relacionados con las religiones: Los falsos fundamentos del cristianismo (Editorial Club Universitario, 1999) y Los mensajes del Corán (Editorial Club Universitario, 2002). Además de su producción literaria, es autor de más de 200 artículos periodísticos y colaborador de la emisora Radio Alicante (SER) y del diario alicantino Información.

¿Realidad o ficción?
Ramito de hierbabuena se nos muestra como una ventana abierta a la realidad en la que no falta ningún personaje: los amados, sus familiares, el hermano déspota, el marido elegido para la joven Maimuna contra su voluntad, las sirvientas, los mafiosos, la policía española, las gentes marroquíes y andaluzas... La vida cotidiana en el corazón de Marruecos, las costumbres de sus habitantes, las actividades de las mafias que trafican con personas, la desesperación de los inmigrantes por conseguir un futuro mejor, la lucha por la supervivencia e incluso el racismo y la corrupción de los poderes políticos de ambos lados del estrecho se ven reflejados en la novela.
Todo ello contado por un narrador omnisciente, que todo lo sabe, hasta el último detalle y deja poco espacio a la imaginación. Sin duda un trabajo de documentación exhaustivo y completo por parte de Gerardo Muñoz, que consigue atrapar al lector y emocionarlo hasta casi formar parte de la historia. Y es que Ramito de hierbabuena no deja indiferente.

ENTREVISTA ALEJANDRO STOCK




“La experiencia migratoria es personal, intransferible y casi intransmisible”



“Para mí el arte es un acto de libertad, no se puede llegar a un lienzo en blanco o a un papel o a cualquier herramienta de expresión con limitaciones, o por lo menos no debería ser así. Yo ya he pagado y sigo pagando un precio muy alto por no bajar la cabeza y así poder seguir siendo fiel a mí mismo, al arte (que es mi vida) y a la libertad. Ya no tengo expectativas basadas en el ego que busca el éxito. Solo quiero crear. Transmitir. Contribuir a crear puentes que acerquen a las culturas y a quienes las conformamos”. Así se presenta Alejandro Stock, artista pluridisciplinar nacido en Uruguay y residente en España. Fotos cedidas por Alejandro Stock
 
¿Cómo y cuándo empezó su interés por el arte?
El arte es parte de mi vida desde que tengo uso de razón. En realidad no es parte, es mi vida. He tenido la suerte de conocer mi vocación desde una edad muy temprana y haber sido comprendido y estimulado para practicarla. De pequeño, con cuatro o cinco años, cuando me preguntaban “¿y tú qué quieres ser de mayor?”, siempre respondía: pintor. En el cómo, le puedo contar alguna anécdota de las tantas que pueblan mi memoria: los sábados por la mañana mi abuelo Moisés Silberman tomaba té con su amigo el maestro José Cúneo. Yo le acompañaba y mientras ellos tertuliaban, Don José me ponía ejercicios de dibujo para que yo realizara, imagino también para que no molestara mucho (risas). Me recuerdo a mí muy pequeño, en las fiestas de familia, dibujando en algún rincón y copiando objetos, jarrones, etc. Todavía conservo muchos de esos dibujos fechados al dorso por mi abuelo o mi madre y algunos son de cuando tenía tres años.

¿Cuándo llegó a España y con qué motivo? ¿Dónde se instaló?
Llegué a finales de 1993 y el motivo era viajar, aprender, conocer mundo y absorber cultura. Siempre aclaro que yo no “me vine” a España, si no que “vine” a España y me fui quedando. Mi primera parada fue Galicia, en casa de mi amigo de infancia Alejandro Vaguetti. Desde allí empezó el periplo, –no sólo por España– con una mochila a la espalda y una carpeta bajo el brazo, que acabó seis meses después en Madrid. En ese tiempo de trenes y albergues, dedicaba casi todo mi tiempo a ver museos, arquitectura y observar a la gente y de todo tomaba notas en cuadernos que todavía andan por ahí acumulándose con libretas de otros viajes, ya que no he perdido todavía el vicio de tomar apuntes, notas y dibujos en los viajes o tomando un café. Con respecto a dónde me instalé, la verdad es que he tenido un recorrido largo y de mucho aprendizaje. Así como en Uruguay había nacido y vivido toda mi vida en la misma casa, aquí cambié de vivienda doce veces en diez años. Con esto también tuve la oportunidad de vivir en diferentes barrios de Madrid y así conocerlos palmo a palmo y con ello entender más el entorno humano y la estructura del tejido social. 

Se podría decir que usted es un artista completo, ya que trabaja en diferentes disciplinas (fotografía, escultura, pintura, textos, etc.). ¿Cuál ha sido su formación y dónde la ha realizado?
Ante todo, creo en la formación profesional en cualquier cosa que se desee hacer en la vida, así como en las vivencias que alimentan el discurso y el conocimiento del mundo que habitamos. Ambas son complementarias y a mi modo de ver imprescindibles. Estudio arte desde los cinco años, cuando ingresé en mi primer taller; luego, con los años he incorporado centros de formación artística, cursos públicos y privados, talleres, universidades, seminarios, un doctorado, un master, idiomas y una beca, todo en Uruguay, España y Estados Unidos. Una formación variada y amplia (que continúa), siempre rodeado por un entorno afectivo que supo transmitirme el amor por la cultura y el respeto por la expresión. En paralelo a la educación formal que antes mencionaba he podido viajar, residir en diferentes ciudades y conocer diferentes culturas, observar e investigar, descubrir y aprender.






Cuéntenos, ¿de qué habla su obra?
Hablo de muchos temas, pero siempre hay algunos elementos recurrentejavascript:void(0)s en el concepto sobre el que trabajo: la memoria, el aprendizaje, el ser humano, el amor, el perdón, el lenguaje, la búsqueda y el cambio. Para expresarlos utilizo una cosmogonía sencilla (que no simple) y juego con ella para montar y articular el discurso. Me resulta muy interesante cuando me doy cuenta que en la década de los 80, en Uruguay, investigaba acerca de la memoria acarreada por los emigrantes europeos que conformaron la sociedad del Cono Sur, de la que desciendo –Memoria Genética– y ahora, 20 años después y desde el otro lado del océano, en un juego de idas y vueltas de carabelas, investigo sobre la memoria acarreada por los emigrantes que conformarán contra viento y marea, esta sociedad a la que también pertenezco –Memoria Migrante–. Una amalgama de pasados, presentes y futuros probables, desde el aquí y ahora. También hablo del palimpsesto, de la superposición de capas que conforman la memoria de una sociedad y de como, a la  larga, todas se hacen visibles, pero al igual que sucede en un fósil, es difícil diferenciarlas.  Hablo del espacio vital, pues creo firmemente que es suficiente para todos, aunque todavía muchos no se han dado cuenta; del amor y del perdón como las herramientas para construir y enfrentarnos al miedo y al dolor; del movimiento y del cambio, de las personas, de lugares, de aprendizajes.  




¿A qué ciudades y museos ha llevado sus creaciones?
A estas alturas y con más de 250 exposiciones, las obras han estado en diferentes ciudades, en países de varios continentes. Siempre en sitios a los que se puede acceder con una carpeta en mano y la obra como carta de presentación (que cada vez son menos). Soy de la vieja escuela, de la época en la cual los directores de arte iban al taller de los artistas, dialogaban in situ; donde la creación se puede palpar y oler.

Según usted, ¿la historia personal de cada individuo es influyente y determinante para el desarrollo de su carrera profesional? ¿Cree en la importancia autobiográfica?
Pienso que un individuo es la sumatoria de su historia, y que un artista auténtico es su obra, más o menos disfrazada para el público, más o menos accesible en su lenguaje, pero al fin y al cabo su obra. Por otro lado somos seres sociales, formamos parte de la sociedad con su historia y su presente. Supuestamente los artistas deberíamos ser una especie de periscopio del submarino, tomando conciencia y haciéndonos responsables del discurso público que significa mostrar una creación. O sea, la obra siempre es autobiográfica y social, son conceptos indisociables. Así como también la creación es un acto de libertad, aunque una gran parte de la dinámica de hoy en día en la gestión de la cultura –por suerte no toda– no lo vea ni maneje así. Entre el discurso creativo (la obra) y la exposición de la misma se han interpuesto muchas terceras figuras (me lincharán una vez más por decir esto), lo cual mas allá de la manipulación y la creación de un discurso hecho por otros lejanos al artista, va haciendo que la distancia entre creador y público, desgraciadamente, se haga muchas veces muy grande. Cuando en definitiva es esa interacción el puente inter e intra cultural que nutre y comunica, tanto a una parte como a otra. Desde mi punto de vista, crear no debería ser llamar la atención o hacer ruido porque sí, si no un cóctel de denuncia, cuestionamiento y si fuera posible, un abrir rutas de salida.

¿La inmigración es un trauma que queda para siempre?
Yo preferiría cambiar la palabra trauma por aprendizaje, suena menos doloroso y más positivo u optimista (que es mi postura). La experiencia migratoria es personal, intransferible y casi intransmisible. A ello se suma que cada persona en base a su propia estructura y personalidad vive cada hecho de una forma diferente, lo que puede ser un obstáculo para unos puede ser un reto para otros. La migración es un proceso complejo…

El 2008 ha sido declarado año del Diálogo Intercultural en Europa. ¿Qué opina de la iniciativa?
Como titular suena muy bonito. ¿Es real? ¿Diálogo entre quiénes y quiénes? ¿Quiénes se llevarán esta vez las subvenciones? ¿Qué resultados se esperan?, ¿Quiénes se beneficiarán de este diálogo? En el terreno que me toca, el arte: ¿serán los de siempre los que participarán del diálogo?...

¿Cuáles son sus proyectos más inmediatos?
Seguir trabajando. Seguir creando. Esperar que algún día proyectos grandes y sólidos como la Memoria Migrante u otros que están aquí en el taller puedan ser mostrados en algún espacio al que pueda acceder sin enchufes. Pero hasta entonces y después de entonces, seguir creando, que es mi idioma y forma de vida, mi necesidad de expresar que el mundo puede ser un lugar mejor del que lo hemos convertido.

Más información: www.alejandrostock.com

Sico Bana África: ritmos, tradición y danza





Para muchas personas, la música es un elemento fundamental en sus vidas. Es el caso del senegalés Djibril M’Baye. Su pasión por las melodías y los ritmos nace en su más tierna infancia, en el seno de su entorno familiar de griots, los que según las tradiciones locales poseen la ciencia de la música. Siendo muy joven empezó tocando percusión en su país y actuó en el Ballet des Africains Noirs en Dakar. Durante esa época, la compañía organizaba conciertos, actuaciones y animaciones en hoteles, fiestas tradicionales e incluso celebraciones familiares. Un tiempo más tarde, en el año 2000, llegó a la isla española de Mallorca con un contrato de trabajo de seis meses en la empresa Romantic Show. Desde entonces no ha abandonado los teatros, salas de fiestas, plazas de pueblos, centros escolares y culturales o los festivales. Sus espectáculos están constituidos por una parte de percusión instrumental con djembés, dumdums y coras; y otra parte de danza africana. La actuación se adapta en función del escenario y el público, pero la tradición del vestuario, los sonidos y los ritmos están siempre presentes. Normalmente, los espectáculos del grupo Sico Bana África se componen de cuatro percusionistas y tres bailarines, que durante casi dos horas bailan, tocan instrumentos y hacen partícipe al público, ya sea con la danza o los ritmos.
Pero además de en su grupo de percusión, Djibril M’Baye trabaja para la difusión de la cultura africana entre la población española y lo hace con talleres, donde se explican las tradiciones musicales, haciendo especial hincapié en los bailes y orígenes de los instrumentos aunque últimamente también realiza actividades para empresas  con el fin de fomentar el trabajo en equipo por medio de los ritmos de la percusión. El perfil de los que acuden a sus clases es básicamente gente joven, de entre 16 y 30 años y de ambos sexos, que tienen en común un creciente interés en los países africanos y con deseos de aprender más acerca del tema.
Para Djibril la interculturalidad “es un trueque entre los diferentes pueblos para poder llegar a un entendimiento entre ellos. Ponerse en lugar del otro, aprender del otro”. Según su parecer, se debería trabajar desde diferentes campos para conseguir un intercambio entre culturas, pero el primordial sería en la educación de los más pequeños.
Sobre el Año Europeo del Diálogo Intercultural, opina que cualquier iniciativa al respecto es bienvenida, si bien se deberían de llevar a cabo actividades y proyectos durante todos los años, ya que el conocimiento de otras culturas es primordial para evitar los enfrentamientos o choques entre pueblos de distinto origen.
¿Y cómo es un día en su vida? Nos cuenta que se organiza y pasa algunas horas buscando trabajo, contactando empresas, ayuntamientos o centros escolares para conocer la posibilidad de tocar en conciertos u organizar talleres, por ejemplo. Parte del tiempo lo dedica a ensayar con Sico Bana África y preparar las actuaciones programadas, pero no olvida un aspecto importantísimo en su vida: la familia.
Sus proyectos son de lo más variado. De hecho, ha llegado a participar en campañas publicitarias con sus actuaciones y aunque es una innegable promoción para su grupo, Djibril confiesa no estar del todo de acuerdo con esa forma de consumo. Ahora, por el momento, trabajan en el proyecto Educa África, que está consolidado y enfocado a fomentar la interculturalidad, desde los ámbitos público (ayuntamientos), privado (empresas) y educacional (colegios).



Alterio, una saga de actores argentinos




Nacidos al otro lado del charco, tuvieron que emigrar a España obligados por la situación que se veía en su país. El padre, Héctor, deja Buenos Aires por motivos políticos y con él se lleva a su esposa y a su prole: Ernesto y Malena. En Argentina ya se fraguó una profesión que seguirían sus hijos, la actuación. Una vida dedicada a los escenarios y a las cámaras. O mejor dicho, tres historias de familia con puntos en común: el apellido y la ocupación laboral.


Héctor Alterio
El patriarca de la familia nace en Buenos Aires el 29 de septiembre de 1921. Desde joven se siente atraído por el mundo de la actuación, así que decide cursar estudios de arte dramático. Entretanto llega su debut teatral, en 1948, cuando protagoniza Prohibido suicidarse en primavera, una obra de Alejandro Casona. Finaliza los estudios y en 1950 crea la compañía Nuevo Teatro, con la que renueva la escena argentina de los años 60, aunque la fama le llega con sus papeles en la gran pantalla. Desde su primera aparición en 1965 con Todo sol es amargo de Alfredo Mathé, su carrera cinematográfica ha sido de lo más prolífica, interviniendo en algunas de las mejores películas de la época: Argentino hasta la muerte, La fidelidad, La venganza del beto Sánchez, El santo de la espada, La mafia, Los siete locos y La Patagonia rebelde, por la que consigue el Oso de Plata en el Festival de Berlín.
En el terreno personal siguen los éxitos que llegan en forma de descendencia. En 1070 nace Ernesto, su primer hijo, fruto del matrimonio con su esposa, la psicóloga Tita Bacaicoa. Pero en 1974 la familia abandona su Argentina natal –debido al activismo político izquierdista de Héctor– tras el golpe de estado que tuvo lugar en el país poco tiempo después del nacimiento de su hija Malena, por lo que se ven obligados a huir a España. Un año más tarde, es amenazado de muerte por la Alianza Anticomunista Argentina, un grupo paramilitar de ultraderecha de la República Argentina, motivo por el cual decide no regresar a su país. Desde esa misma época, su participación en producciones españolas ha sido más que destacable. Memorables son A un dios desconocido (premio al Mejor Actor en el Festival de San Sebastián), El crimen de Cuenca, El nido (película nominada al Oscar y premio al Mejor Actor de la Asociación de Cronistas de Nueva York), Don Juan en los infiernos y El detective y la muerte, aunque quizás, su actuación más entrañable de los últimos tiempos es la que lleva a cabo en el film El hijo de la novia. Más de setenta películas a sus espaldas, interpretando a personajes de todo tipo, han hecho de él un rostro más que familiar en las grandes pantallas de medio mundo. Por si fuera poco, su carrera artística incluye también decenas de obras de teatro e incluso teleseries. Su legado seguirá vivo con sus dos hijos, Ernesto y Malena, también actores. Precisamente, fueron sus vástagos quienes entregaron a Héctor el Goya de Honor en 2004, premio que dedicó a su mujer, a sus hijos, a la Argentina, a la Unión de Actores y, decididamente, a la libertad de expresión.


Ernesto Alterio
La vida de este joven actor empieza el 25 de julio de 1970 en Buenos Aires. Su más tierna infancia transcurre en casa y rodeado de sus padres: el actor Héctor Alterio y la psicóloga Tita Bacaicoa. Con apenas tres años y medio ve como se amplía la familia con el nacimiento de su hermana Malena y poco tiempo más tarde el clan abandona Argentina para instalarse en España. El pequeño Ernesto no padece el desarraigo propio del exilio –ya que probablemente con su edad ni siquiera se lo plantea–, pero en la etapa de la adolescencia llegan las dudas, y es que construir un futuro es una ardua tarea cuando se es joven. En un principio se decanta por las ciencias, atraído por la biología y más tarde con  la historia, pero decide que no es lo suyo. En este tiempo sigue negando su vocación artística, como ha confesado en más de una ocasión, por pudor a ser actor ante su padre. Así pues, se deja seducir por el arte (música, fotografía, historia…), pero le cuesta llegar a su verdadera pasión. Finalmente, decide matricularse en la Escuela de Arte Dramático de Cristina Rota, una de las más prestigiosas de España. Tanta es su ambición en el terreno que completa sus estudios con clases de danza con Agustín Belusci. Durante las lecciones de Rota entabla amistad con Guillermo Toledo, Alberto San Juan y Nathalie Poza, con quienes forma el grupo teatral Ración de Oreja. Su primera representación es Animalario, nombre definitivo de la compañía, que se fusiona con otro grupo de teatro. La filosofía de esta nueva experiencia es ser crítico con la sociedad de su tiempo. Para Ernesto, este compromiso y reivindicación va más allá y se vincula en política, siempre con aires contestatarios y sin identificarse con un único partido político. En esa época su carrera en el cine empieza a cobrar peso, en parte gracias a sus pequeños papeles en películas como Mi nombre es sombra, Morirás en Chafarinas o Más amor que frenesí. Por aquel entonces acepta trabajos fugaces en series de televisión (Lleno por favor, Colegio mayor, Los ladrones van a la oficina, etc.). En 1998 une su firma, junto a la de otros actores, a un manifiesto para exigir el fin de la limpieza étnica de Slobodan Milosevic y el cese los bombardeos de la OTAN. Es entonces cuando empieza a participar en películas comerciales como Los años bárbaros, El cuarteto de La Habana (por la que fue nominado al Premio Goya al Mejor Actor Revelación), Los lobos de Washington, Kashbah, Buñuel y la mesa del rey Salomón o Deseo. En 2002 acepta participar en El otro lado de la cama, una concepción costumbrista del musical dirigida por Emilio Martínez Lázaro que cuenta la historia de dos amigos y sus líos de faldas. El resultado fueron unas buenas cifras y todo un éxito en taquilla. En el film, Ernesto Alterio coincide con Guillermo Toledo y Alberto San Juan (compañeros de Animalario) y obtiene una candidatura a los premios de la Unión de Actores. Más tarde llegan títulos como Días de fútbol (nominado al Fotogramas de Plata y al Premio Goya al Mejor Actor); Incautos; Muertos comunes; El Método; Los 2 lados de la cama; Semen, una historia de amor (en la que comparte cartel con su padre y hermana) o la teleserie Vientos de agua, donde repite la experiencia de trabajar con Héctor Alterio. En 2006 nace su hija Lola, fruto de la relación con la actriz colombiana Juana Acosta y es nominado, por segunda vez, con el Fotogramas de Plata.


Malena Alterio
La pequeña del clan nace el 21 de enero de 1974 y como el resto de la familia lo hace en Buenos Aires. Cuando apenas ha cumplido unos meses, su familia emigra a España por las causas antes mencionadas. Su infancia transcurre como la de cualquier otra niña, pero su vocación parece más clara que la de su hermano Ernesto, así que decide matricularse en la escuela de Cristina Rota. Su primera oportunidad en la gran pantalla le llega de mano de Eva Lesmes y la comedia El Palo, en el año 2000, donde interpreta a una ladrona marginal. Un año más tarde, es finalista en los Premios Goya en la categoría de Mejor Actriz Revelación. Los siguientes años siguen siendo fructíferos a nivel laboral y estrena Torremolinos 73 y Las voces de la noche. En 2005 ve la luz Semen, una historia de amor, que cuenta en el reparto con su padre Héctor, su hermano Ernesto y ella misma. Pero sin duda, el éxito y la fama aún están por llegar… A pesar de haber participado en algunas series televisivas, su personaje de Belén, en la serie Aquí no hay quien viva representa el gran salto. Lo interpreta durante cuatro años y le vale para hacerse con el premio a la Mejor Actriz Secundaria de la Unión de Actores en 2004, una candidatura a los Fotogramas de Plata en 2005 y el Premio a la Mejor Actriz según la Academia de Televisión Española en 2005. Tras el final de la serie por motivos mercantiles (Telecinco compra parte de la productora de la serie), se exporta una historia similar a la cadena en cuestión, bajo el título La que se avecina, donde Malena Alterio interpreta el papel de Cristina durante la primera temporada. En este 2008 ha ampliado registros: se ha dedicado al teatro y ha representado la obra Tío Vania de Anton Chejov en Madrid, ha estrenado la película Una palabra tuya y está grabando Al final del camino, además de seguir con el rodaje de la serie televisiva de Telecinco.

El Patio de las Culturas y su disco de músicas del mundo




La ciudad de Las Palmas de Gran Canaria ha sido y es lugar de paso de personas de diferentes procedencias. Aunque en España la realidad multicultural es reciente (tradicionalmente ha sido un país de emigrantes), esta región canaria vive desde hace años con esta situación. En parte, de ahí surge la idea de crear una asociación que diera a conocer las diferentes culturas que les rodeaban.

Para comprender aún mejor las razones de la creación de El Patio de las Culturas, es importante trasladarse al año 2003. Desde ese año la realidad canaria ha sufrido cambios, por lo que era necesario dar un paso más en la integración de las personas que procedían de otros países. En la época, las ONGs que trabajaban con los inmigrantes no disponían de proyectos concretos de trabajo intercultural y se encontraban cada vez con más necesidades inmediatas. Así pues, estas organizaciones, en colaboración con asociaciones de inmigrantes y personas individuales decidieron crear El Patio de Las Culturas en octubre de 2004. Ya desde sus inicios, los objetivos de la asociación se han centrado en el fomento de la convivencia y el mutuo conocimiento humano (considerados como valores en sí mismos) entre las diferentes culturas existentes en Canarias, como fruto de inmigración de diferentes momentos históricos y con diversas motivaciones y todo ello en el contexto de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Además se trabaja para promover la convivencia y el enriquecimiento de las culturas, ya sea entre sí o de la propia cultura canaria, prestando especial atención a la convivencia lúdico-festiva como punto de partida y encuentro para el resto de actividades.

Actualmente son muchas las entidades y personas individuales que forman parte de El Patio de las Culturas. En la asociación encontramos cuatro organizaciones pro inmigrantes que trabajan en las islas: Cruz Roja, Cáritas Diocesana, Las Palmas Acoge y CEAR; más de 25 asociaciones de inmigrantes residentes en Canarias, entre ellas la Asociación Folclórica Macondo (Colombia), la Asociación Senegalesa, la Asociación de Ghana, la Asociación Filipina, la Asociación de Argentinos, la Asociación Clave Sur (Ecuador), la Federación de Inmigrantes SLACAN (Sierra Leona), Asociación de Países de Europa del Este, la Asociación folclórica Boliviana, la Asociación Rumiñahui (Ecuador), la Asociación Boliviana Punchay, la Asociación Pluricultural la Kantuca, ASOBOL (Bolivia), Grupo Folclórico Ruso, Asovenca (Venezuela), Asociación Costa de Marfil, Asociación Mexicana, Asociación Sáhara, Asociación Joven Cabo Verdiana, Asociación jóvenes Saharauis, Asociación  AMIVECAN (Venezuela), Raíces Argentinas, Mujeres por la Paz y Acción Solidaria por Palestina o ACAMEI Asociación Canaria de mediadores interculturales. También trabajan profesores y profesoras de talleres interculturales, además de muchas personas a título individual que se suman a esta iniciativa. 

Los proyectos
El Patio de las Culturas trabaja para la creación de espacios de interculturalidad y de encuentro. A través de las actividades, se espera que personas de distinta procedencia puedan conocerse e intercambiar costumbres, maneras de ver el mundo o de vivir la vida. Los proyectos se ponen en marcha con distintas entidades públicas o privadas y se intenta potenciar el trabajo en centros educativos de la isla a lo largo del tiempo. Trabajan con colectivos de lo más variados, ya que el aspecto que prima por encima de todo es la interculturalidad, presente en todas las edades. Por este motivo, los espacios de encuentro y los talleres están abiertos a todos los públicos, ya sea en edad o procedencia. Desde la asociación opinan que ésta es la manera más amena para acercar expresiones artísticas de diferentes culturas a la población que reside en la isla. Se llevan a cabo una gran variedad de talleres interculturales, entre los que destacan las danzas africanas, afrocubanas, del vientre o bollywood, las percusiones africana y cubana, guitarra, manualidades, cuentacuentos intercultural, maquillajes del mundo, samba o capoeira. Las clases son impartidas, en su mayoría, por personas de diversa procedencia que a lo largo de su recorrido vital han aprendido de la riqueza cultural de otros lugares o maneras de ver el mundo. No existe un perfil tipo de los alumnos, si bien buena parte de ellos son adultos de entre 20 y 60 años, de distintas procedencias aunque son principalmente canarios.

Disco de las músicas del mundo
Una de las actividades más atractivas que se realizan en la actualidad en El Patio de las Culturas es la edición de un disco de músicas del mundo con colaboraciones de inmigrantes residentes en Las Palmas. Como confiesan, éste era un sueño muy personal de la coordinadora de esta asociación. Durante la grabación, afirman haber vivido algunos de los mejores momentos y ha sido a través de la música que se ha dado la mayor naturalidad en los encuentros interculturales. Desde el comienzo de la asociación, cada mes se realizan conciertos de músicas del mundo. Así pues, la idea del CD nace como agradecimiento a algunos de los mejores músicos (profesionales o no) que han participado en estos conciertos. En el disco participan once artistas de varias nacionalidades (Sierra Leona, Senegal, Uruguay, Palestina, Brasil, Canarias, Cuba…)

Hola, soy rumano




Los ciudadanos rumanos son la mayor comunidad de extranjeros en España, con 686.733, según datos del Foro de Asociaciones de los Rumanos en Europa y América del Norte. El colectivo representa aproximadamente el 16,5% del total de extranjeros residentes en España, pero la imagen que tienen los españoles de estos ciudadanos europeos no se corresponde con la realidad. Las noticias de bandas criminales, niños delinquiendo o mujeres mendigando son poco menos que habituales en muchos medios de comunicación. Una minoría que etiqueta al resto de compatriotas que ejercen su profesión con responsabilidad y acierto en la sociedad española. Para evitarlo, se ha creado una campaña de publicidad con un lema: Hola, soy rumano. Juntos hacemos un gran equipo. La idea ha surgido del Gobierno Rumano, que ha puesto en marcha la campaña con un claro objetivo: descubrir la realidad de los rumanos que trabajan en España y cómo estos han contribuido a su crecimiento económico, siendo, en muchas ocasiones, un gran apoyo e indudable pilar sobre el que se han sustentado socios y empresarios. La mayoría de los casi 700.000 rumanos registrados en nuestro país son excelentes trabajadores que desarrollan sus labores con talento y se han integrado en la sociedad. Sin embargo, la comunidad rumana se ve perjudicada por las noticias que llegan sobre delitos cometidos por compatriotas, que se convierten en la única realidad (aunque distorsionada) que reciben muchos españoles con respecto a este país. Debido a esto, y a que no todos los ciudadanos de la Península tienen la oportunidad de conocer bien a los inmigrantes rumanos, se ha puesto en marcha esta campaña, que se difunde desde septiembre en diferentes medios de comunicación y pretende garantizar una visión correcta de la realidad rumana, lejos de la delincuencia y de otros aspectos negativos, usual y erróneamente asociados al colectivo.








Lo cierto es que los rumanos que residen en España trabajan en todos los sectores laborales, incluidas las facetas artísticas y culturales. Precisamente, muchos de estos últimos están en contacto con la sede del Instituto Cultural Rumano de Madrid (ICR). La entidad está adscrita a la misión diplomática de Rumania en la capital española y funciona en régimen de reciprocidad con el Centro del Instituto Cervantes de Bucarest para profundizar en las relaciones amistosas entre ambos países. De este modo, el ICR divulga la lengua y la cultura rumana mediante actividades como cursos de lengua y civilización rumana; divulgación de conocimientos sobre cultura, ciencia, educación, historia y tradiciones; organización de eventos culturales; publicación de programas informativos, culturales, científicos o pedagógicos; centro multimedia con sala de lectura y servicio de préstamo, formación de bancos de datos o creación de consejos, clubes y comités que representen la opinión pública. A fin de que sea posible la difusión de la cultura rumana, el Instituto Cultural Rumano garantiza la libre asistencia de público a los actos organizados –en sus instalaciones o fuera de éstas–. Desde su creación en 2006, la entidad está dirigida por Hori Barna y la directora adjunta Diana Nicoleta Cofsinski.



Muchos artistas rumanos han expuesto o colaborado con el ICR en alguna de las exposiciones y actividades para difundir la cultura de su país. Otros, han paseado su talento por cuenta propia. Estos son algunos de los creativos rumanos que han mostrado sus cualidades culturales y artísticas en España:



Romana Preoteasa
Artista rumana graduada en Artes Plásticas y Escenografía de la Universidad de Bucarest. Preoteasa está especializada en técnicas mixtas. Ha trabajado con teatros y directores prestigiosos en la capital rumana. Recientemente ha presentado en Madrid Las hadas del bosque 1, una propuesta de máscaras que simbolizan las huellas de un mundo misterioso (a veces oscuro, a veces lleno de luz). Actualmente trabaja y vive en Madrid. 



Bogdan Ater
Joven fotógrafo rumano de origen griego. Se graduó por la Universidad Nacional de Artes de Bucarest y más tarde empezó su carrera en fotografía. Vive en Madrid desde hace algunos años y en la actualidad es director de la revista Madrid – Arte y Cultura, además de ser uno de los fundadores de la línea de mobiliario de diseño artístico Ater y Niram. Ha expuesto en Rumanía, España y Portugal (donde ha recibido el Premio MAC como reconocimiento a su labor en las bellas artes).



Ioana Anastasiu

Empezó sus estudios de flauta travesera con 10 años. Mientras cursaba en la Universidad de Buscarest fue contratada como flauta principal de la Ópera Nacional de Bucarest. Ha participado en cursos con afamados profesionales de la música y sus recitales en Rumania, Suiza, Alemania, Dinamarca, Austria, Chequia, Hungría y España siempre han sido un éxito entre el público (ganando premios internacionales), ya que combina la música clásica con la contemporánea. Es profesora en el Colegio Británico St. George en Roquetas de Mar (Almería) y está cursando el Doctorado Europeo en Educación Musical.



La gastronomía del mundo: artistas en la cocina



Elevar la gastronomía a la categoría de arte no es una locura. Cada año se espera con impaciencia la lista de los mejores restaurantes del mundo, y por consiguiente, de los chefs que hacen realidad esos platos. Esto sucede en la alta cocina. De todos modos, los establecimientos que no optan a ser galardonados por ninguna guía gastronómica patrocinada por una marca de neumáticos también realizan obras de arte a pequeña escala. Cada vez es más usual encontrar las tradiciones gastronómicas de casi cualquier rincón del mundo en los restaurantes de España. Ya sea por la atracción de los cocineros nacionales por otras culturas o por los ciudadanos venidos de otros países que han querido mantener viva la culinaria de sus orígenes.
Sea como fuere, lo cierto es que podemos disfrutar de recetas internacionales, que van desde las ya clásicas francesas, italianas o chinas; hasta las más recientes, como las japonesas, hindúes o latinoamericanas en infinidad de establecimientos dispersados a lo largo y ancho de nuestra geografía. El interés por las tradiciones culinarias foráneas es tal que existen programas de televisión dedicados a ellas, como por ejemplo Karakia, en Televisió de Catalunya; por no hablar de los múltiples ingredientes y aderezos típicos de las cocinas de todo el planeta que se pueden encontrar en la mayoría de mercados españoles. Basta con darse un paseo por las capitales de provincia para adentrarse en un mundo de texturas, sabores, olores y recetas de los cinco continentes.


Un viaje a China
Los restaurantes de cocina tradicional de este país asiático son algunos de los más populares si hablamos de gastronomías internacionales en España. Un ejemplo es Lam Chuen Soun, un prestigioso restaurador y cocinero cantonés que dirige Shangai 1930 en Barcelona. Se trata de un establecimiento que fusiona las tradiciones mediterránea y china. Abrir sus puertas es adentrarse en la ciudad asiática en la década de los años 30; el realismo es tal que Chuen Soun mandó traer los bloques de piedra que sirven de empedrado al restaurante desde Xaosing, pueblo cercano a Shangai. Las dos plantas del local se distribuyen según las leyes del Feng Shui. Así, además de esta recreación de las calles y también del puerto, la decoración del local tiene evidentes signos a la cultura catalana con una fuente en forma de dragón gaudiniano, que supone el contrapunto a la cocina. Pero la convivencia cultural no acaba aquí, ya que la carta que presenta el cocinero cantonés, acompañado de un gran equipo del que también forman parte sus hijos, es una armónica mezcla entre Oriente y Occidente. Destacan las adaptaciones de platos y los toques originales del chef. Una apuesta por la creatividad que incluye recetas de la alta cocina europea, gastronomía española o platos orientales de alto nivel, que van desde las tapas cantonesas a las delicias japonesas. De hecho, para poder ofrecer algunos de estos platos, Lam Chuen Soun viaja con regularidad a China y trae algunos productos frescos, materias que no se encuentran en el mercado español. Sin embargo, hay otras que ya se cultivan en Catalunya debido a la buena acogida de los restaurantes orientales en nuestro país y en otras naciones de la Unión Europea, que importan algunas hortalizas autóctonas de China, pero crecen en Tarragona, por poner algún ejemplo.
Del mismo país asiático procede Dai Hua Dong, más conocido como Lluís, que llegó a España hace más de veinte años y se instaló en Valencia, donde inició sus negocios en el sector de la restauración. Más tarde viajó a Barcelona, concretamente a Alella, ciudad de la que se enamoró y donde es propietario de un restaurante que fusiona la cocina china con la mediterránea. Su nombre es Feliç 2 y es uno de los restaurantes orientales más concurridos del Maresme. Seguramente los motivos sean variados, pero entre ellos deben estar el hecho de que las recetas se mimen al más mínimo detalle, las innovaciones periódicas de la carta, la experiencia de muchos años en el sector o los premios que le avalan como uno de los mejores locales de gastronomía china de Cataluña.
Nos trasladamos a Baleares, concretamente a Palma de Mallorca, donde se ubica el restaurante Gran Dragón, todo un clásico en la isla. Con casi 40 años de experiencia en la restauración, Antonio Yoh capitanea uno de los establecimientos de gastronomía china más emblemáticos de todo el país, no en vano esta cerca de cumplir su 30 aniversario. Su equipo está formado básicamente por compatriotas, sobre todo en la cocina. De este lugar salen los platos que se sirven entre los clientes, protagonizados por las carnes, las verduras o los pescados cocinados al estilo chino, aunque en cierta medida adaptados a los gustos occidentales.


El lujo asiático
Más sabores exóticos, esta vez llegados directamente desde Tailandia. Se trata de los platos y creaciones del grupo Thaï Gardens, con locales en Barcelona y Madrid. Traspasar sus umbrales es casi como viajar a un jardín oriental. En estos restaurantes, además de poder degustar recetas tradicionales con su típica mezcla de cinco sabores: dulce, picante, agrio, amargo y salado; se puede asistir a cursos y jornadas relacionadas con la cultura tailandesa, como por ejemplo tallado de frutas, arte floral, especias o exposiciones de seda. Toda una inmersión en uno de los países más atractivos de la región. También en Barcelona se encuentra otro establecimiento de cocina tailandesa: Tivoli’s Bistró. Ubicado en el Poble Sec barcelonés, el local está regentado por Kannika Kongkaew, jefa de cocina, y su marido Josep Mascarell, jefe de sala. Sus especialidades son las recetas caseras del país natal de Kannika, con una particularidad: su carta se compone de un menú que cambia semanalmente, por lo que es difícil repetir plato. Pero la experiencia lo vale: cocina con mimo, cuidada y típicamente tailandesa.
Viajamos hasta la India sin movernos de la Ciudad Condal, donde se encuentra un pequeño y coqueto establecimiento de cocina hindú, llamado Rani (arena en hindi). Todo lo que se ve allí transporta a la India: su vajilla, su decoración y cómo no, sus recetas. Ajmer Chaijhan es el propietario de este pedazo del país del sur asiático. Propuestas para todos los gustos, desde los vegetarianos a los carnívoros, por un precio de lo más asequible. Decenas de sugerencias, a cuál más apetitosa. Tras haber elegido, los platos se sirven en el centro de la mesa, para que todos los comensales tengan la posibilidad de catar las especialidades. Una vez finalizado el ágape, llega la sorpresa: una invitación a un cóctel hindú sin alcohol o un chupito de mango con vodka, además de unas coloridas especias que eliminan el aliento del alcohol, el picante y facilitan la digestión. Otro local con gastronomía típicamente hindú es Mayura, situado en pleno Eixample y regentado por Mayura, una mujer de Bangalore que se coronó miss India con tan solo 14 años y continuó sus estudios en Estados Unidos, convirtiéndose en relaciones públicas de prestigiosos hoteles. Fue allí donde conoció a su marido Rajnish, su mano derecha en el negocio. Llegaron a España, concretamente a Ibiza, donde abrieron su propio restaurante, pero decidieron probar suerte en Barcelona, con un espacio que llevara su propio nombre. El lujo de las texturas orientales está muy presente en el local, donde además de poder disfrutar de las recetas indias, se puede tomar una copa o asistir a sesiones de cine Bollywood, uno de los aspectos culturales más de moda de este país. Y aún otra propuesta más: Bembì, cuya cara más familiar es la de Asha Miró, relaciones públicas del local. Su jefe de cocina, Anand Singh Negi, es un experimentado cocinero que ha trabajado con los maestros fogoneros hindúes. Tras haber trabajado en los exclusivos hoteles Taj de la India, llegó a Barcelona donde ahora se hace cargo de este restaurante cuyo nombre significa ‘ombligo’, una muestra de la clara unión entre madre e hijo, tierra y habitante.


Viaje al mundo árabe
Además de los populares kebabs, convertidos ya en un clásico de la comida rápida (y no por ello insana) entre jóvenes y adultos, otros muchos negocios de restauración árabe están triunfando en España. Algunos ejemplos los tenemos en la cadena Ugarit, Teherán o Nut. Los restaurantes Ugarit (seis en toda la Ciudad Condal) han sido desarrollados por Hani Sarkis, hijo de una familia siria humilde y numerosa. Aprovechando que un familiar residía en Barcelona, viajó hasta la capital catalana con la intención de iniciar carrera en la medicina, pero su espíritu comerciante hizo que se dedicara a la hostelería. En su cocina se huye de propuestas comerciales para centrarse exclusivamente en platos sirios que él mismo prueba antes de incluirlos en la carta: un exigente control de calidad. Por su parte, Teherán, es un espacio gastronómico madrileño donde se pueden degustar los sabores de la antigua Persia. De la mano de los hermanos Rashidi, residentes en España desde hace aproximadamente 25 años, el local presenta unas creaciones basadas en llamativos colores, especias y otros ingredientes autóctonos de Irán. En último lugar, el restaurante Nut, que trae los secretos de la coquinaria egipcia a Barcelona. La brasileña Luiza da Silva es propietaria del negocio que su familia política, de origen sirio, regentó durante un tiempo. Su nombre hace honor a la diosa del cielo, su decoración rinde homenaje a los faraones y los detalles son típicos del país del Nilo. Así pues, de puertas para adentro es prácticamente como visitar Egipto. Su gastronomía lo corrobora. Una carta de papiro repleta de recetas suculentas y postres que harán las delicias de los más golosos. Para completar la oferta de inmersión en la cultura egipcia, disponen de infusiones, pipas turcas con tabaco de sabor frutal o la actuación de bailarinas de danza del vientre.

Cambio de continente
Los países del centro y sur de América son origen de un buen número de los inmigrantes que residen en España. Como es lógico, sus tradiciones culturales y gastronómicas están cada vez más presentes en la península. Algunos ejemplos son el restaurante Hugo, situado en el barrio del Born de Barcelona, o El Rincón de Dona, en Madrid. El primero se ha convertido casi en un refugio de las costumbres chilenas en la Ciudad Condal. De sus paredes pende buena parte de la historia del país, con fotografías e imágenes que suponen el antes y el después de la tierra de origen de Hugo Bórquez, propietario del establecimiento. En Hugo se pueden degustar especialidades típicamente chilenas –y por qué no, atreverse a maridarla con los vinos del mismo país, con variedades autóctonas de lo más interesantes–, pero también platos catalanes. Ambas cocinas conviven, si bien no se fusionan. Sin duda, una opción recomendable para un viaje gastronómico sin moverse de Barcelona. En cambio, en El Rincón de Dona encontramos recetas tradicionales venezolanas e italianas. El secreto no es otro que el acerbo cultural de Donatella Belleno, propietaria y jefa de cocina del restaurante. Veneciana de nacimiento, ha pasado muchos años de su vida en Venezuela y además está casada con un vasco. En este caso, también se opta por separar las cocinas; se fisiona y no se fusiona.

La vieja Europa
Italia, Francia o Grecia también son las tierras de procedencia de muchos inmigrantes que viven en España. Y es que a menudo se nos olvida englobar a los ciudadanos de la Unión Europea bajo la categoría de inmigrantes. La historia del siguiente restaurante empieza a fraguarse en París, cuando una cocinera da con una receta sencilla, pero a la vez atrevida: una carta formada por un solo plato. El local consiguió un éxito inesperado y les hizo replantearse la expansión del negocio. De este modo Le Relais de Venise aterrizó en pleno Eixample barcelonés hace más de diez años. En todo este tiempo el local ha ido viento en popa y miles de comensales han probado su especialidad: un plato de carne de vaca al grill con una salsa traída directamente desde la capital gala y acompañada de patatas fritas. La elegancia y el triunfo de la sencillez.
El Mediterráneo helénico también tiene su representación con locales como Thassos (Valladolid, Salamanca y Jaén). De la mano de Anastasios Bampalikis, cualquiera que visite uno de estos tres templos de la gastronomía griega podrá deleitarse con recetas elaboradas e innovadoras que siguen, en su esencia, las claves de una culinaria con más de cuatro mil años de antigüedad, que alimentó a dioses y héroes, filósofos y políticos, hombres libres y esclavos y que hoy en día sigue enamorando por su frescura.
Aún otro ejemplo europeo, el restaurante Lava (Madrid), que presenta la cocina islandesa interpretada por el chef Jóhannes Ívar Gudmunsson –cocinero que aprendió el oficio entre los fogones de un barco pesquero y posteriormente perfeccionó su técnica en altas escuelas–. Además de primeros, segundos y postres de lo más sofisticados, entre las recomendaciones del local se encuentran una amplia selección de vinos y los autóctonos vodkas y aguardientes. La cultura de la “isla de hielo” en pleno centro de la capital. Después de degustar alguna de las propuestas sugeridas, valoren si la gastronomía es o no un arte.